Barroco X
La incredulidad de Santo Tomás (1602)
De nuevo, la obra representa una escena bíblica: la duda de Santo Tomás ante la resurrección de Jesucristo, pues duda de su identidad y de si éste ha regresado verdaderamente del mundo de los muertos. De manera que, como hecho desvelador que pudiese probar la veracidad, Jesucristo toma la mano de Santo Tomás e introduce su dedo en herida del costado.
La magnitud de la obra converge, no sólo en la habilidad del autor, sino en el realismo que logra representar. Además de la composición, los tres personajes inclinados y concentrados en la llaga de Jesucristo, sus rostros reflejan inquietud, sorpresa,... Están realmente atónitos.
Asimismo, el habitual naturalismo de Caravaggio está presente, a pesar de su evidente técnica de claroscuro, el Tenebrismo del gran maestro barroco, la luz de Jesucristo tiene unos subtonos amarillentos, que favorecen la idea de su reciente estado sin vida, al igual que su hundido pecho y sus ropajes, pues no se tratan de una túnica.
Por último, ya mencionado el juego de luces, hablar de los colores y la posición de los personajes: resaltan los vivos y cálidos colores de las vestimentas visibles, el rojo y amarillo, en contraste con el oscuro y negro fondo. Por otro lado, la posición de los personajes es perfecta y acentúan, junto con el color de la ropa y la luz, el protagonismo de Jesucristo.
San Jerónimo escribiendo (1606)
Es una de las últimas obras de la etapa romana del autor. En esta ocasión no representa una escena bíblica, sino al autor de la primera traducción al latín de la misma, la Vulgata. Asimismo, es un personaje sumamente católico y muy representado por los artistas pertenecientes a la Contrarreforma, pues Jerónimo de Estridón propagó el culto a la Virgen María, entre otros muchos motivos.
San Jerónimo suele ser representado con león, su atributo procedente de le leyendas de la Edad Media, no obstante, esta obra como bien sabemos está dotada de una simplicidad que se concentra en lo esencial: San Jerónimo en su escritorio como un erudito junto a sus escritos y textos y con la presencia de una calavera que responde a un tópico latino memento mori " recuerda que vas a morir".
Además del evidente juego de luces de Caravaggio y su Tenebrismo, en este caso el gran fondo oscuro e indistinguible que resalta todos los elementos de la composición, destacamos los cálidos colores de la obra, exceptuando el blanco del manto que se encuentra en la mesa. Por un lado, los claros tonos de marrón empleados para la madera de la mesa y el el material de los libros. Por otro lado, el vivo rojo del manto de Jerónimo, que elude a su condición de cardenal previa a vagar como ermitaño. A su vez, el estado del protagonista, la presente vejez: una gran cabeza pelada que muestra el pasar de los años, al igual que sus lánguido brazo derecho, su hundido pecho y su canosa barba. Estado el cual también hace referencia a su penitencia por el desierto.
Añadir que esta obra consta de una pareja en la cual también se representa a San Jerónimo y Caravaggio acude al mismo modelo. En esta obra los elementos, componentes y características son prácticamente idénticos.



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