Barroco V

Muchacha leyendo una carta (1657-1659)


Al igual que en su obra más conocida, La jovende la perla, esta obra se centra en una figura femenina solitaria.En este caso, con un tono más melancólico, es una joven absorta en sus pensamientos mientras lee la carta.

Se trata de una composición verdaderamente sencilla, en la que no aparece pero se intuye la existencia de la clásica ventana a la izquierda de Vermeer. Pudiendo observarse por ser el principal foco de luz. Asimismo, se da de nuevo en un interior, algo también característico en el autor.


En esta obra como en otras tantas, Vermeer ha resuelto la composición de la estancia mediante la progresión de espacios. Método con el que logra profundidad y una perspectiva más realista. 
Antes de pasar a comentar o aspecto de la obra, me gustaría pararme a comentar sus puntos básicos. La luz en esta obra, procedente de la ventana y reflejada en la pared está muy conseguida. Y es ésta la que aporta ese tono melancólico, sombrío. Por otro lado, destacar que Vermeer en aquel entonces usaba una pelea sumamente delicada para la época. Por otro lado, los colores no son los protagonistas en esta obra. Podemos destacar el rojo de la cortina o el mantel, las tonalidades verdes y ocres de la vestimenta, telón y pared. Pero, quien verdaderamente tiene un papel importante es la luz, el juego de luces. 

Una vez dicho esto, no he elegido este cuadro únicamente por su suma belleza, sino que tiene una curiosidad, una anécdota. 
Los expertos de la Staatliche Kunstanmmlungen Dresden, como restauradores de la obra, han eliminado una capa superficial de pintura. Esta descubría una representación de Cupido. Dicha representación fue aplicada por otra mano desconocida que no fue la de Vermeer. 
Por pruebas realizadas, se sabe que no fue realizada por Vermeer y que ésta se hizo décadas después. De manera que, en 1979 un análisis con rayos X desveló una imagen de Cupido en la pared posicionada detrás de la figura principal. 




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