Barroco IV

 La alcahueta (1656)


Partiendo que durante esta época, en Holanda eran muy demandadas las escenas de burdel, una idea chocante frente a las crecientes y rígidas normas morales que se iban forjando durante la época. Seguramente ahí se encuentre la causa de dicha demanda por parte de la clientela. 


Para empezar, se observa que las figuras presentes en el cuadro se encuentran en un plano elevado. De derecha a izquierda vemos: en primer lugar, a un caballero que le ofrece una moneda con su mano derecha a la joven mientras que con la izquierda le palpa un seno. Mujer sonrojada por el vino el cual está consumiendo pudiendo apreciarse la copa sostenida por su mano izquierda. En segundo lugar, vemos a la alcahueta haciendo fondo en la obra, vestida de oscuro, que contempla al caballero de vestimenta roja y sombrero de pluma con una expresión contenta. Dicha expresión deja más que evidente su posición en el acuerdo. Por último, un  segundo caballero que mira al espectador con picardía y mostrando complicidad.

Por elementos como el mantillo de encaje, se puede deducir que se trata de una vivienda particular y, por ende, una relación extramatrimonial obra de la alcahueta. 

El brillante foco de luz procedente de a izquierda en contraposición a la penumbra que asoma por la derecha, es un clásico juego de luces barroco. De igual forma, se repite el esquema del objeto, en este caso la mesa, que separa al espectador del plano de la obra. 

Asimismo, el juego de colores también es importante en la composición. Predominando los colores vivos, brillante y destacables en los personajes principales. 

Por último, mencionar la tendencia de Vermeer de reflejar las escenas en espacios interiores y no demasiado amplio. Y, tanto la profundidad de la obra como la sensación atmosférica que crea. 

Dama con dos caballeros (1658-1659)

Como es de costumbre en Vermeer, el cuadro está basado en un interior. Primero, se observa a la dama muy bien vestida con un elegante vestido carmesí siendo la figura principal de la obra. Mira al espectador con una expresión divertida, parece pasarlo bien. A la misma dama, quien sostiene la copa en su mano, parece estar brindándole y hablándole uno de los dos caballeros. El caballero restante se sitúa al fondo, pensando solitario apoyado en su mano. Este segundo caballero proporciona profundidad al igual que la ventana con la vidriera abierta.


Es otro cuadro que si se es estudiado transmite un mensaje de adulterio y seducción a través del alcohol. Si se aprecia elemento por elemento, el mensaje de esta composición es claro de entender.
Por las losetas que cubren el suelo, el mantel y el cuadro que adorna el fondo, se trata de un interior particular, de un domicilio. El hombre del cuadro seguramente será su esposo y parece estar fijando su mirada en ella. Asimismo, hay otro elemento que podría frenar la pasión carnal de la joven: la Templanza representada en la vidriera. A su vez, se ve que la mujer mira al espectador refugiándose de su propio pecado.

Aunque en esta composición resalta relevante la participación de la luz, como foco que alumbra entrando por una de las clásicas ventanas a la izquierda de Vermeer. Esta vez, el color juega un papel más importante. Véanse cómo resalta el deslumbrante blanco en contraste a los vivos colores. Como la vestimenta de la figura femenina. 


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