Rococó II

Diana y Endimión (1753-1756)

El autor había recibido una estrecha influencia de Boucher y supo representar la escena con todas las características propias del Rococó, estilo pictórico que ascendía en aquellas décadas. A pesar de ser una obra temprana en su carrera artística, supo representar la escena con gran maestría. 


La escena es la siguiente: en la cúspide de una montaña etérea yace durmiendo el joven pastor Endimión semidesnudo, dejando mostrar su pecho. Se encuentra acompañado de su perro y sus ovejas, una de ellas se percata de la llegada de Diana. Ésta aparece levitando, también comparte de su pecho al descubierto, y con una luna creciente que la rodea como una mandorla. La joven queda sorprendida con la belleza del joven pastor. A su vez, viene acompañada de Cupido, cuya tez Fragonard ha dotado de tonalidades rosas. Cupido aparece representado prácticamente como un bebé y está apuntando con una de sus flechas.

Asimismo, correspondiente con el estilo, Fragonard representa con detalle cada elemento y lleva a cabo un juego de luces magnífico. Asimismo, hay un contraste diagonal entre Endimión, cuyos ropajes rojos junto con las tonalidades marrones y terrosas del fondo y las ovejas, contrastan con los las tonalidades azules, grisáceas y blanquecinas de Diana, quien además se encuentra situada en el oscuro cielo de la sobrecogedora noche. 

La confesión amorosa (1771)

Es una de las pocas obras del autor de la que consta una fecha precisa. La temática de esta pintura es una de las más usuales del Rococó, la amorosa. De igual forma, sus personajes también son los usuales en estilo, alta nobleza que se refleja en sus ropajes. 


El fondo donde se representa la escena era sumamente frecuente en Fragonard, recurría mucho a los jardines de los palacios, con flollajes cuidados y estatuas de mármol clásicas. Asimismo, siempre aparece una pareja a solas disfrutando de su compañía en un encuentro amoroso. 

Una obra de gran belleza, sencilla composición pero con una gama de colores minuciosa que crea una atmósfera armoniosa. 

Antes de finalizar con el autor, añadiré más obras de igual o mayor belleza donde también se puede ver las técnicas prototípicas de Jean-Honoré Fragonard:









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