Barroco II

Voy a seguir con Rembrandt ya que como aclaré en la primera entrada, es un personaje de suma importancia y sobre todo en la historia de su país y, personalmente, lo considero uno de los grandes maestros del Barroco sin duda. 

Susana y los viejos (1647)

A diferencia de otras interpretaciones de este episodio bíblico, Rembrandt lo pintó como se describe en la historia. 
Susana intenta alejarse del anciano que se va apoderando de sus ropas y se muestra angustiada. Del mismo modo, mantiene contacto con el espectador para reforzar su expresión, la necesidad de ayuda en esta situación. 



Se ve con claridad el juego de luces, tonos y colores. Cómo la luz que desprende la figura principal, Susana, se refleja y pierde en la piscina. Por otro lado, también destaca mucho el rojo de la túnica al no haber otros colores tan vivos y en contraste con la penumbra. 

Por último, destacar cierta influencia oriental que se aprecia en: el follaje tropical que rodea la piscina; las vestimentas de los ancianos, sobre todo por el turbante; y, en el fondo se puede apreciar un palacio babilónico. 

Sansón y Dalila (1628)

Nuevamente, una escena bíblica en la cual el israelita Sansón posee una fuerza abismal. Y Dalila, le seduce para que le confiese el secreto de su fuerza sobrehumana. Pues, estaba siendo sobornados por sus enemigos los filisteos. Dicha fuerza residía en su cabello, el cual no cortaba. 



Mientras él duerme tranquilamente en su regazo aprovecharían para cortarle el cabello. Por ello, ella muestra una expresión de culpabilidad, está asustada. Del mismo modo, podemos ver que el hombre que se aproxima para cortarle el cabello con movimientos sigilosos no parece estar totalmente seguro. 



El juego de luces, en esta ocasión, se centra en la izquierda tanto para resaltar el cuerpo tendido en el suelo de Sansón como la entrada en escena de los filisteos. 

Más tarde, en 1636, Rembrandt vuelve a hacer una representación delismo episodio bíblico. 


Como último que añadir sobre Rembrandt, me gustaría enseñar este cuadro:

Filósofo Meditando (1632)



La composición de esta obra es de una marcada simetría determinada tanto por los rostros como por la amplia escalera de caracol. 



Por un lado, se aprecia a la izquierda, el rostro del filósofo. Quién se encuentra reflexionando sobre lo que acaba de leer. Y, junto a él e iluminándole a su vez, se encuentra el principal foco de luz de la obra. Luz procedente del ventanal. 
Por otro lado, hay un foco menor, el fuego, que ilumina el rostro de la mujer, la cual aparece avivando el mismo. 

La penetrante oscuridad aporta una atmósfera misteriosa o puede dar una impresión de la oscuridad de la Caverna de Platón. 

Relacionado con el tema, me gustaría finalizar con un cuadro de Rembrandt en el que retrata a Aristóteles tocando el busto de Homero. 

Aristóteles contemplando el busto de Homero (1653)


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